El Gobierno tailandés avisó hoy, l frente de los llamados camisas rojas que tiene de plazo hasta el lunes para disolver a sus manifestantes, a pesar de haber renunciado al plan de imponer el toque de queda en la zona central de Bangkok tras la violencia que ha causado al menos 30 muertos, en cuatro días.
A pocas horas de que entrase en vigor la medida anunciada poco antes por el primer ministro, Abhisit Vejjajiva, y el Ejército, un jefe militar comunicó que el centro de mando de operaciones para la seguridad, había considerado innecesario imponer el toque de queda.
"No es necesario por ahora emplear esta medida, porque tememos que puede tener un impacto adverso", dijo el secretario del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Aksara Kerdhpol, en rueda de prensa.
La indecisión en el seno Gobierno surgió un día después de que la televisión estatal difundiera imágenes de todos los altos mandos reunidos, para dar una deliberada señal de unidad en una institución proclive a las divisiones.
La reacción pública de los cabecillas de los camisas rojas, que el día antes pidieron un alto el fuego, fue reiterar sus disposición a retomar la negociación con el Gobierno bajo la condición de que retirara las tropas que cercan la zona de unos tres kilómetros en la que se atrincheran desde hace cinco semanas.
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