Comerciantes de artículos usados rechazan que el Gobierno los quiera calificar de cachineros, ellos sostienen que no venden cosas robadas y explican los motivos por los cuales no todos sus productos tienen una factura que permita identificar su origen.
En el mercado de artículos varios de Guayaquil, más conocido como las Cuatro Manzanas, se vive un ambiente raro. Dicen que una cosa es trabajar con cosas usadas y otra muy distinta que su origen sea ilícito.
Nicanor Villón vende repuestos de bicicletas, pero no todas las partes son nuevas, comenta que no se puede tener facturas de todo. Él espera que les den una cita para conversar con autoridades gubernamentales y explicarles cómo funcionan sus negocios.
El plazo que puso la Presidencia para vender cachinerías termina este mes
Fuente: Ecuavisa
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